Noticia Ampliada
- 04/05/2026
- Cómo aplicar la técnica del envejecido de muebles
Por Virginia Escribano, Aires de Bohemia, www.airesdebohemia.com
Es curioso que cuando algún objeto es viejo muchas veces, en vez deperder valor decorativo, lo gana. Las antigüedades están entre los
accesorios para amueblar y adornar que tienen un alto costo económico;
no sólo eso sino que es relativamente habitual dar a las cosas
modernas un acabado que haga parecer que están envejecidas. Son
tendencias llamativas como otras muchas en la moda y la decoración.
No siempre es deseable dejar perfecta la superficie de un objeto al
pintarlo, o hacer que se vea "como nuevo". Puede que el aspecto de
"nuevo" no vaya bien con el entorno y sea necesario añadir un aire de
misterio y de antigüedad sobre la pieza. Diversas son las técnicas que
se pueden aplicar para conseguir el aspecto "antiguo".
Existe una forma de recuperar muebles antiguos y de transformarlos en
una interesante opción decorativa en muchos espacios: los procesos de
envejecimiento. Los mismos permiten otorgarle un toque rústico a
nuestros ambientes, combinando esto con la distinción y la elegancia
del estilo que suele caracterizar al mobiliario más antiguo.
El gran problema de los muebles antiguos es que no siempre pueden
hallarse ejemplos en buen estado de conservación, y muchas veces los
costos de las reparaciones pueden ser muy grandes. Por eso, y con el
propósito de otorgarle personalidad y carácter al mobiliario, pueden
aplicarse técnicas de envejecimiento de muebles.
Para concretar el envejecimiento de un mueble es preciso aplicar
tintes y barnices oscuros, pero siempre teniendo en cuenta el contexto
en el cual se ubicará el mueble, para elegir así el tono definitivo.
Las tinturas se aplican mediante una brocha plana, siempre en dos
manos y esperando que se seque completamente la primera antes de
empezar con la segunda.
Posteriormente se utiliza barniz crema mate (una mano), especialmente
indicado por su mayor viscosidad. Una vez seco el mueble, deberá
aplicarse una capa de betún para oscurecer la pieza. Mientras la capa
se va secando, lo más indicado es frotarla con un paño para evitar un
acabado demasiado oscuro.
Por último, ya completados todos estos pasos y con el mueble
absolutamente seco, se deberá frotar la pieza con un trapo
absolutamente limpio, con el propósito de otorgar el mayor brillo
posible al mobiliario. Esto le permitirá renovar por completo un
mueble en malas condiciones, que ahora nos mostrará el encanto del
estilo típico del mobiliario antiguo.
Acabado en blanco envejecido
El nombre de este bello estilo puede variar: blanco envejecido, blanco
decapado, blanco provenzal Pero en cualquier caso nos estamos
refiriendo a lo mismo: muebles pintados en color blanco roto, con un
atractivo toque como si el paso del tiempo les hubiera dejado su
impronta.
Por supuesto, algunos muebles antiguos tienen este toque de por sí y
es parte de lo que los hace tan especiales; pero conseguir el mismo
efecto tampoco es difícil, y con esta técnica podremos renovar de
manera muy eficaz cualquier mueble que nos interese actualizar.
Además, el acabado en blanco envejecido no sólo sirve para muebles
antiguos; los de líneas más modernas, como un dormitorio infantil,
también quedan perfectos con esta técnica.
En primer lugar, hay que revisar los materiales. Para dar un acabado
blanco envejecido a nuestros muebles, necesitaremos una selladora
(acrílica si los muebles están en madera limpia; sintética, si están
barnizados o pintados), esmalte acrílico o esmalte-laca blanco (el
segundo es más resistente), cera incolora o amarilla para muebles,
betún de Judea, lija nº 180 y 400, rodillo de esmaltar, brocha plana
de buena calidad, una media vieja y un cepillo para zapatos.
El mueble que vayamos a recuperar tiene que tener una superficie que
agarre bien la pintura. Para lograrlo no es necesario liarse con el
decapante a levantar capa tras capa de barniz o pintura; a menos,
claro está, que se trate de un mueble ya pintado con una capa gruesa y
con defectos.
En caso contrario, basta con pasar una lija nº 180 de forma ligera por
toda su superficie y aplicar una capa de selladora sintética con el
rodillo de esmaltar. La brocha la utilizaremos para cubrir rincones a
los que no llegue el cepillo. Si el mueble es de madera sin tratar,
podemos emplear selladora acrílica, que desprende menos olor, se seca
antes y se lava con agua.
Una vez seca la selladora, es el momento de dar el esmalte. También lo
aplicaremos con el rodillo de esmaltar, bien extendido. Cada capa de
esmalte (hasta un total de tres) hay que dejarla secar y lijarla
después con la lija nº 400 para que quede lisa y suave. Tras la última
capa, pasaremos la lija nº 180 por las molduras y algunas partes del
mueble para dejar que se vea la madera, como si el mueble se hubiera
desgastado con el tiempo.
El toque final lo aporta la pátina. Para hacerla, hay que tomar una
lata de cera, retirar una décima parte del contenido (como si fuera un
quesito en porciones) y rellenar el hueco con betún de Judea. Después
calentaremos la cera en el microondas o a baño María hasta que se
funda y se mezcle con el betún. A continuación se mueve bien el
contenido y se deja enfriar; una vez fría la pátina, se aplica por
todo el mueble, bien extendida e insistiendo en los huecos para que
penetre. Dos horas después es el momento de sacarle brillo, frotándola
a fondo con el cepillo para zapatos envuelto en la media. Historial de noticias




